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Tu eres Pedro y sobre esta piedra . . .


“Tú eres Pedro y sobre esta piedra…”

Por Eduardo Correa

Y dijo Jesucristo: “La oración del hombre humilde atraviesa las nubes, pero también perfora las mazmorras del maligno y hace añicos sus planes. Las oraciones del hombre humilde tienen doble efecto a beneficio Mío”

Esto  pertenece a los libros La Verdadera Vida en Dios y  tiene que ver con los mensajes celestiales que el Supremo ha decidido comunicarle a la generación de estos tiempos y que comenzaron a publicarse por instrucciones del propio Hacedor desde 1985 y cuya mensajera es la egipcia Vassula Ryden, de quien habláramos en otros escritos. 

Los textos han sido publicados en más de 30 lenguas y han recorrido el mundo de hoy llevando el mensaje de Dios, y no se trata de nada nuevo que el Creador quiera comunicarnos ahora, pero sí de un  recordatorio de las Santas Escrituras porque como el propio Ser Celestial expresa “Está decidido a salvar a esta generación y colmarla de su infinita Misericordia”. Y debe añadirse que en estos textos santos el Señor despeja algunas incógnitas y describe en palabras sencillas parte del contenido de la Biblia. Y si algo debe quedar claro, es que Dios no pretende escandalizar y crearle miedos al ser humano de fe y de creencias arraigadas, como tampoco a aquéllos que han desviado el camino y se han apartado de Dios, sino que a todos ha venido a despertarnos del sueño y de “esa especie de muerte espiritual” que padecemos y que tiene como finalidad liberarnos de las garras del pecado y del mal. Leamos ahora otro de sus mensajes revelados que va dirigido a todos nosotros. Helo aquí.
        
"Yo soy la raíz del Árbol de la vida, y de Mí emana la Vida Eterna. Flor, lee las Escrituras. Lee y escribe: "Súbete a un alto monte, alegre mensajero para Sión; clama con voz poderosa, alegre mensajero para Jerusalén, clama sin miedo. Di a las ciudades de Judá: Ahí está vuestro Dios".

“Vuestra Nueva Jerusalén está al alcance de la mano...Yo, Dios, estoy descendiendo a esta era tropezando sobre cadáveres. Todo lo que Yo Me estaba temiendo se ha hecho realidad. Desciendo para encontrar que no hay fe, que no hay esperanza, que no hay amor. Y a mis corderos que dejé pastando en Mis verdes dehesas, los encuentro muertos de hambre y lamentables a la vista, viviendo entre los escombros y en busca de algún abrigo y de algún alimento, pero no los encuentran. Con esperanza levantan piedra tras piedra buscando una migaja o acaso una semilla que poder sembrar, pero en vez de una semilla o de una migaja, encuentran escorpiones listos a morder y a llenarlos de su veneno. Mis corderos van errantes de ciudad en ciudad para no encontrar sino los restos de lo que fue una Gran Ciudad. Sí, hablo de Jerusalén, pero solamente algunos están dispuestos a escucharMe. Llamo a cada uno de Mis pastores por su nombre pero muy pocos escuchan Mi voz...Yo Me ahogo, Me asfixio de verlos llenos de palabras muertas.”

       “EscúchaMe, hija, Yo te he llamado para que sirvas a la causa del bien. Te he tomado de la mano y te he formado para que des testimonio. Te he mostrado la Verdad y he quitado el velo de tus ojos para que veas al que he escogido para asentarse en la Cátedra de Pedro, y al que dije un día: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los Cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los Cielos".

       “Yo he dado esta autoridad a este hombre y hoy vosotros ¿tratáis de derribarle y de robar su cayado de pastor, a fin de gobernar con el cetro de la Falsedad y del Vicio? ¿Pedro? Pedro de Mis corderos, Mi pastor bienamado, Yo sé cuán lacerado está tu corazón y cómo sangra a torrentes a causa de esta generación ingrata e infiel. Yo sé cómo han hecho de tus ojos una fuente de lágrimas. Yo sé cuántos de tus hermanos te han vuelto la espalda. Estos son, Mi bienamado, los pastores que no saben nada, que no sienten nada. Todos ellos van por su propio camino, cada uno según su propio interés, sirviendo a la Locura en vez de servir a la Sabiduría, a la Lascivia en vez de la Pobreza, a la Desobediencia en vez de la Obediencia”.

      “Yo contemplo desde Mi Cruz a todos los que habitan el mundo, y os digo a vosotros que pobláis las numerosas naciones, que pronto está con vosotros la Hora. El tiempo está casi completo y no pasarán muchos días antes que paséis vuestras noches llorando, vosotros, pastores infieles, pastores que pecáis contra Mí por infidelidad, ¡vosotros que gritáis paz! cuando no hay paz. Volved a Pedro, todos vosotros que vais descarriados en diferentes direcciones. ServidMe a mí. ¿Por qué servir a la Impiedad? Sed Míos, no del Rebelde. ¿Por qué estáis dispuestos a servir al Rebelde? Hasta los extranjeros, hasta ellos han escuchado Mi Voz y comprendido Mis Palabras. Mis principios son Santos y Yo os digo con la mayor solemnidad que permanecerán Santos por siempre jamás”.


      “Hija, lee Mi Palabra. Lee y escribe: "En verdad os digo: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una jota o una tilde de la Ley sin que todo se cumpla. Si pues alguno descuidase uno de esos preceptos menores y enseñare así a los hombres, será tenido por el menor en el Reino de los Cielos; pero el que practicare y enseñare, este será tenido por grande en el Reino de los Cielos".

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