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Viajar al Cielo no es fácil (II)


VIAJAR AL CIELO NO ES FÁCIL (II) 
Por Eduardo Correa
                               
Cuando Juan El Bautista empezó su ministerio el cielo estaba cerrado. Era mucho el pecado del hombre y el Creador optó por cerrar Su Palacio Real al ver la maldad y la inmoralidad en que vivía su Creación. Pero en el momento en que Jesús pide a Juan que lo bautice en las aguas del Jordán el Cielo se abrió. ¿Recuerdan la paloma que bajó y se posó en El Hijo? Fue un acto de Misericordia sin igual del Padre Celestial para permitirnos La Redención. Aún el primogénito no había instaurado Su Iglesia en Pedro. ¿Y los justos de entonces no habían subido? No. El cielo estaba cerrado como quedó dicho. Pero Dios preparó un lugar: "El Seno de Abrahán", y él junto a otros descansaban allí. ¿Recuerdan la parte del Credo? "Jesús bajó a los infiernos". Aunque no era el infierno propiamente dicho y cuando Jesús bajó fue  precisamente a darles "La Buena Nueva" a quienes estaban allí y subieron con Él. Eran justos y merecieron el cielo. Ahora debemos imitar a esos justos y hacer lo que Jesús nos pide: Cumplir los Diez Mandamientos, entre los cuales está "Santificar las fiestas". Escuchar la Misa, pues. ¡ESTAMOS A TIEMPO! 

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