Ir al contenido principal

Entradas

Dios salvó mi vida 2

      Tuvieron que pedirle ayuda a mi esposa para que me convenciera y ahí si desistí de mi terquedad. Fueron muchos los amigos y conocidos que se acercaron al lugar para conocer de cerca mi estado de salud. Recuerdo a Darío Valero, a nuestra vecina Nilda, a Carlos José Ojeda, quien es el cronista oficial de Acarigua, y a Paulino Ferrer, padre, ex atleta olímpico. Ojeda, desenvuelto como es y dada la confianza que nos tenemos, me dijo para levantarme el ánimo:      -"Yo sé que tú te vas a levantar de ahí y pronto estaremos echándonos una". Paulino agregó: -"Vos vais a pararte, yo que te lo digo".      Allí permanecí unas 48 horas, al cabo de las cuales el médico determinó que mi enfermedad tampoco   podía ser curada allí. El doctor González no diagnosticó infarto del miocardio, tal como se había dicho en la clínica San José, sino que más bien lo descartó sin establecer ninguna   relación de mi mal ...

Dios salvó mi vida 3

Cuando volví en mi, Simón seguía a mi lado. Y me espetó lo siguiente:           "Te voy a decir algo. Yo no sé a qué te dedicas tu, pero aqui en este hospital las cosas no son como la gente las cree. Aqui hay muchas cosas incomprensibles.   Existe una especie de mafia médica que sólo se rige por sus propios códigos. Si tú tienes algún contacto político importante, haz uso de él. Estás en un estado crítico y si no se mueven rápido te puedes morir".        Aquellas palabras me impactaron por lo que tenían que ver conmigo directamente, y por lo otro también, aún cuando ya uno conoce suficientemente como ocurren muchas cosas en este país, y más específicamente en muchos entes públicos. Lo que me llamó poderosamente la atención era que esas palabras venían de un hombre serio, de un profesional a carta cabal, que dada su cercanía afectiva conmigo, no dudó en decirme su verdad. Le contesté que sí conocía al...